FAQ’s

Sabemos que los padres suelen tener muchas dudas sobre la salud bucal de sus hijos. En esta sección respondemos las preguntas más comunes sobre odontología infantil, prevención de caries, primera visita al odontopediatra, ortodoncia, urgencias dentales y otros tratamientos que ofrecemos en Dentispro Kids.

Nuestro objetivo es brindarte información clara, confiable y basada en evidencia científica para que puedas tomar decisiones informadas sobre el cuidado dental de tu hijo en cada etapa de su crecimiento.

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Caries

El riesgo de caries depende de varios factores, como la frecuencia del consumo de azúcares, la higiene bucal, la exposición al flúor, la cantidad de bacterias que producen caries y algunas condiciones médicas. Por eso, cada niño necesita un plan preventivo adaptado a sus necesidades.

No. En sus etapas iniciales, una caries puede no causar ningún síntoma. El dolor suele aparecer cuando la lesión ha avanzado y afecta capas más profundas del diente. Las revisiones periódicas permiten detectarla antes de que provoque molestias o requiera tratamientos más complejos.

Sí. Aunque los dientes de leche serán reemplazados, cumplen funciones fundamentales como permitir una correcta alimentación, el desarrollo del habla, mantener el espacio para los dientes permanentes y guiar su erupción. Tratar una caries a tiempo evita dolor, infecciones y tratamientos más complejos en el futuro.

Una caries no desaparece por sí sola. Puede provocar dolor, infecciones y dificultad para comer. Los bebés pueden preferir el biberón y los niños mayores una dieta blanda por el dolor al masticar. Si avanza, puede afectar la alimentación, asociarse con una menor ganancia de peso y requerir tratamientos más complejos. 

Las caries pueden presentarse como manchas blancas, marrones o negras, pequeños orificios, sensibilidad al comer o dolor. Sin embargo, muchas lesiones iniciales no producen síntomas, por lo que las revisiones periódicas permiten detectarlas antes de que causen molestias.

En muchos casos sí. Las manchas blancas pueden ser el primer signo de una desmineralización del esmalte, una etapa inicial de la caries. Si se detectan a tiempo, es posible fortalecer el diente mediante tratamientos preventivos y cambios en los hábitos de higiene y alimentación.

No existe un tiempo exacto, ya que depende de factores como la higiene bucal, la alimentación, el consumo frecuente de azúcar y el riesgo individual del niño. En algunos casos puede progresar rápidamente, especialmente en dientes de leche, por lo que las revisiones periódicas son esenciales.

Cuando la lesión se encuentra en una etapa muy temprana, sí es posible detener o revertir su avance mediante terapias de remineralización, aplicaciones de flúor y un adecuado control de higiene y alimentación. Si la caries ya formó una cavidad, será necesario restaurar el diente para evitar que continúe avanzando.

Ese es nuestro objetivo. Con una buena higiene, controles periódicos y evitando hábitos que puedan dañarlas, las restauraciones pueden mantenerse en buen estado hasta que el diente de leche complete su ciclo natural y sea reemplazado por el permanente.

Sí. Con el tiempo puede aparecer una nueva caries alrededor o debajo de una restauración si existen acumulación de placa, mala higiene o un alto consumo de azúcares. Los controles periódicos permiten detectarla de forma temprana y prolongar la vida útil del tratamiento.

La prevención combina un correcto cepillado con pasta fluorada, una alimentación baja en azúcares, visitas periódicas al odontopediatra y tratamientos preventivos cuando sean necesarios. En Dentispro Kids creemos que educar y crear buenos hábitos desde pequeños es la mejor forma de mantener sonrisas saludables.

Bebés y primera infancia

Desde la aparición del primer diente deben limpiarse dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y una pequeña cantidad de pasta dental con flúor adecuada para su edad. Mantener una buena higiene desde los primeros meses ayuda a prevenir la caries de la primera infancia.

Sí, especialmente si contiene leche, fórmulas, jugos o bebidas azucaradas. Durante el sueño disminuye la producción de saliva y los dientes permanecen expuestos a los azúcares durante varias horas, aumentando el riesgo de caries. Lo ideal es evitar que el niño se duerma con el biberón.

La lactancia materna ofrece múltiples beneficios para la salud y, por sí sola, no se considera una causa de caries. Sin embargo, cuando los dientes ya han erupcionado, es importante mantener una adecuada higiene bucal y realizar controles periódicos.

Crecimiento, mordida y ortopedia maxilar

Aunque algunos cambios forman parte del crecimiento normal, una mordida cruzada, abierta, dientes muy apiñados o una pérdida temprana de dientes pueden indicar que es necesario realizar una evaluación. Detectar estos problemas a tiempo permite planificar un tratamiento cuando aún el crecimiento puede favorecer mejores resultados.

La ortopedia maxilar es un tratamiento que aprovecha el crecimiento del niño para guiar el desarrollo de los maxilares y corregir problemas de mordida. Cuando está indicada, puede mejorar la función, favorecer un crecimiento más equilibrado y reducir la complejidad de tratamientos futuros.

Puede ayudar a tratar alteraciones como mordida cruzada, mordida abierta, falta de espacio para los dientes, algunos problemas de crecimiento de los maxilares y otras alteraciones del desarrollo. El tratamiento indicado dependerá siempre de la evaluación clínica de cada niño.

Generalmente ofrece mejores resultados durante la etapa de crecimiento, cuando los huesos aún están en desarrollo. Por eso es recomendable valorar la mordida desde edades tempranas para identificar el momento más adecuado para intervenir si fuera necesario.

Algunos signos son mordida cruzada, dificultad para masticar, respiración por la boca, pérdida temprana de dientes o alteraciones en el crecimiento de los maxilares. Una evaluación clínica permite determinar si el tratamiento está indicado.

No siempre. En algunos niños puede disminuir la complejidad del tratamiento ortodóncico posterior o incluso evitarlo, pero cada caso es diferente. El objetivo principal es favorecer un crecimiento adecuado y corregir problemas que no pueden resolverse únicamente con brackets.

Generalmente produce una sensación de presión o molestia leve durante los primeros días después de colocar o activar el aparato. Estas molestias suelen desaparecer rápidamente conforme el niño se adapta al tratamiento.

Depende del problema que se esté tratando, de la edad del niño y de la colaboración con el uso del aparato. En muchos casos el tratamiento puede durar entre varios meses y dos años, acompañado de controles periódicos.

La ortodoncia interceptiva busca detectar y tratar problemas de mordida mientras el niño aún está creciendo. Su objetivo es guiar el desarrollo de los dientes y los maxilares para favorecer una mordida más saludable en el futuro.

La Asociación Americana de Ortodoncistas (AAO) recomienda realizar una primera evaluación alrededor de los 7 años, aunque algunos problemas pueden requerir una valoración antes. Esto no significa que todos los niños necesiten tratamiento, sino que permite identificar alteraciones tempranamente.

La ortopedia maxilar actúa sobre el crecimiento de los huesos de los maxilares, mientras que la ortodoncia se enfoca principalmente en mover los dientes hacia una mejor posición. En algunos pacientes ambos tratamientos pueden complementarse.

Sí, cuando este hábito persiste durante varios años puede favorecer problemas como mordida abierta, mordida cruzada o alteraciones en la posición de los dientes. Cuanto antes se elimine el hábito, menores serán las probabilidades de desarrollar estas alteraciones.

Sí, la respiración oral mantenida puede influir en el crecimiento de los maxilares, la mordida y la posición de la lengua. Además de la evaluación odontológica, en algunos casos es necesario un manejo conjunto con otros profesionales de la salud.

Es una situación relativamente frecuente conocida como «dientes de tiburón». No siempre requiere tratamiento inmediato, pero es importante que un odontopediatra valore si el diente de leche debe extraerse o si puede caerse de forma natural.

Es un aparato que ayuda a conservar el espacio cuando un diente de leche se pierde antes de tiempo. Su función es facilitar la erupción adecuada del diente permanente y disminuir el riesgo de problemas de alineación o mordida

Flúor

Sí. Utilizado en las cantidades recomendadas, el flúor es seguro y uno de los métodos más eficaces para prevenir la caries. Su uso debe adaptarse a la edad y al riesgo de caries de cada niño, siguiendo las indicaciones del odontopediatra.

Depende del riesgo de caries de cada niño. En algunos casos basta con el uso diario de pasta dental con flúor, mientras que otros pueden beneficiarse de aplicaciones profesionales durante los controles odontológicos.

Sí. Todos los niños se benefician del uso de pasta dental con flúor desde la erupción del primer diente. Algunos, según su riesgo de caries, también pueden requerir aplicaciones profesionales para fortalecer el esmalte dental.

No, cuando se utiliza en la cantidad adecuada para la edad del niño y bajo la supervisión de un adulto. Usar la cantidad recomendada permite aprovechar sus beneficios para prevenir caries de forma segura.

Sellantes

Los sellantes dentales son una capa protectora que se coloca sobre las superficies de masticación de los molares para evitar que las bacterias y los restos de alimentos se acumulen en las fisuras, disminuyendo el riesgo de caries.

Generalmente se indican cuando erupcionan los molares permanentes y el niño presenta riesgo de desarrollar caries. El odontopediatra evaluará si son la mejor alternativa según cada caso.

No. Los sellantes ayudan a prevenir caries en zonas específicas del diente, pero no sustituyen el cepillado con pasta fluorada, el uso de hilo dental, una alimentación saludable ni los controles periódicos.

Pueden durar varios años si se mantienen en buen estado. Durante las revisiones periódicas verificamos su integridad y, si es necesario, realizamos reparaciones o reemplazos para mantener su efecto protector.

Higiene

Debe utilizar un cepillo de cerdas suaves y un cabezal adecuado para el tamaño de su boca. Un cepillo apropiado facilita una limpieza eficaz y reduce el riesgo de dañar las encías.

Ambos pueden limpiar eficazmente cuando se utilizan con una técnica adecuada. En algunos niños, el cepillo eléctrico puede facilitar el cepillado y mejorar la eliminación de placa, especialmente si les motiva a cepillarse mejor.

Se recomienda cambiarlo aproximadamente cada tres meses o antes si las cerdas están abiertas, deformadas o después de algunas enfermedades infecciosas, para mantener una limpieza adecuada.

Sí. El hilo dental debe comenzar a utilizarse cuando dos dientes entren en contacto y el cepillo ya no pueda limpiar correctamente entre ellos. Ayuda a prevenir caries y enfermedades de las encías.

Depende de la edad. En los niños pequeños se utiliza una cantidad muy pequeña y, a partir de los tres años, aproximadamente el tamaño de una arveja. El odontopediatra puede orientar la cantidad más adecuada para cada caso.

Tragar pequeñas cantidades durante el cepillado suele ser frecuente en los niños pequeños. Por eso es importante utilizar únicamente la cantidad recomendada y supervisar el cepillado hasta que aprendan a escupir correctamente.

Alimentación

Sí. Aunque sean naturales, contienen azúcares que pueden favorecer la aparición de caries cuando se consumen con frecuencia. Es preferible ofrecer la fruta entera y reservar los jugos para ocasiones puntuales.

Las frutas forman parte de una alimentación saludable y, consumidas enteras, no suelen representar un problema. El riesgo aumenta cuando existe un consumo muy frecuente de alimentos con azúcares y una higiene bucal deficiente.

No por sí solos. La caries es una enfermedad multifactorial en la que influyen la frecuencia del consumo de azúcares, la higiene bucal, el uso de flúor y el riesgo individual de cada niño.

La mejor bebida es el agua. Ayuda a mantener la boca hidratada y no favorece la aparición de caries. Las bebidas azucaradas y los jugos deben consumirse con moderación.

Dentición

Generalmente entre los 5 y 6 años comienza el recambio dental. Sin embargo, cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, por lo que pequeñas variaciones suelen ser normales.

Habitualmente los primeros en cambiar son los incisivos inferiores, seguidos por los incisivos superiores. Paralelamente también pueden erupcionar los primeros molares permanentes.

Sí. Los dientes permanentes suelen tener un color ligeramente más amarillento que los dientes de leche porque contienen una mayor cantidad de dentina. Esto forma parte del desarrollo normal.

Depende de cada niño y del grado de movilidad. Algunos dientes caen en pocos días, mientras que otros pueden tardar varias semanas. Si existe dolor, inflamación o retraso importante, es recomendable realizar una evaluación.

Atención en Dentispro Kids

Sí. Atendemos bebés desde la aparición de su primer diente o incluso antes para orientar a los padres sobre higiene, alimentación y prevención. Nuestro objetivo es que la primera experiencia sea positiva y que el cuidado bucal comience desde los primeros meses de vida.

Sí. Brindamos una atención personalizada y respetuosa para niños con Trastorno del Espectro Autista y otras condiciones especiales, adaptando el tiempo, la comunicación y el manejo clínico según las necesidades individuales de cada paciente.

Nuestro enfoque es generar confianza desde el primer momento. Utilizamos técnicas de manejo del comportamiento, explicamos cada paso de manera amigable y respetamos el ritmo de cada niño para que las visitas se conviertan en experiencias positivas y seguras.

Sí. Siempre que la disponibilidad lo permita, hacemos todo lo posible por atender las urgencias odontológicas el mismo día, especialmente cuando existe dolor, traumatismos o infecciones que requieren atención inmediata.

Puede agendar fácilmente a través de nuestro WhatsApp o mediante el sistema de reservas en línea. Nuestro equipo le ayudará a encontrar el horario más conveniente y resolver cualquier duda antes de la consulta.

Nos encontramos en la Torre Médica Xima, ubicada en la Av. Francisco Boloña 717 y Luis Plaza Dañín, oficina 524, en Guayaquil, detrás del Policentro, en una ubicación de fácil acceso para las familias.

Sí. La Torre Médica Xima dispone de estacionamiento para mayor comodidad de nuestros pacientes y sus familias durante la visita al consultorio.

Aceptamos diferentes métodos de pago para brindar mayor comodidad a las familias. Si desea conocer las opciones disponibles al momento de su cita, nuestro equipo estará encantado de orientarle.

La frecuencia de los controles depende de las necesidades de cada niño. Según su riesgo de caries, la calidad del cepillado en casa, su colaboración y la presencia de enfermedades o tratamientos que requieran seguimiento, las revisiones pueden ser cada 2, 3, 4 o 6 meses. En cada consulta establecemos un plan preventivo personalizado.

Sí. Atendemos bebés, niños y adolescentes, ofreciendo tratamientos preventivos, restauradores y de ortodoncia de acuerdo con cada etapa de crecimiento, siempre con un enfoque basado en la prevención y la salud a largo plazo.

Urgencias

Lo más importante es mantener la calma y comunicarse con nosotros lo antes posible. Aunque el golpe parezca leve, es recomendable que un odontopediatra evalúe al niño para descartar lesiones que no siempre son visibles inmediatamente.

Si es un diente permanente, sosténgalo por la corona, consérvelo en leche o solución salina y acuda de inmediato al odontólogo. Lo ideal es actuar dentro de la primera hora. Si es un diente de leche, no lo reimplante y lleve al niño a valoración lo antes posible.

Debe buscar atención inmediata si existe un diente fracturado, desplazado, salido completamente, sangrado que no cede, inflamación importante, dolor intenso o dificultad para cerrar la boca. Mientras más rápido se actúe, mayores serán las posibilidades de preservar la salud dental.

No. Los dientes de leche no deben reimplantarse porque podrían dañar el desarrollo del diente permanente que se encuentra debajo. En estos casos es fundamental que el niño sea evaluado para determinar el tratamiento más adecuado.

Mantenga al niño tranquilo, controle el sangrado con una gasa limpia ejerciendo presión suave, aplique frío externamente para disminuir la inflamación y evite que muerda alimentos duros. Si existe dolor importante, siga únicamente la medicación indicada previamente por su pediatra u odontólogo.

Después de un golpe, un cambio de color puede indicar que el nervio del diente sufrió una lesión, aunque no siempre significa que deba extraerse. Es importante realizar controles clínicos y radiográficos para determinar el estado del diente y decidir el tratamiento adecuado.

Las radiografías se solicitan cuando necesitamos evaluar lesiones que no pueden observarse clínicamente, como fracturas, desplazamientos, afectación de la raíz o compromiso del diente permanente en desarrollo. Siempre se indican únicamente cuando son necesarias para un diagnóstico preciso.

La mejor forma es acudir a una valoración lo antes posible y asistir a los controles indicados, ya que algunos cambios pueden aparecer semanas o incluso meses después del golpe. Un seguimiento oportuno permite detectar cualquier alteración y actuar a tiempo.

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